Johann Grander y el Agua Eterna .
Como decimos, una de las características más importantes del agua obtenida por
el método Grander es que puede ser almacenada durante años -actualmente se considera
que al menos hasta cuatro- sin que se modifiquen las facultades que la convierten
en un agua pura y estructurada. Y todo ello sin necesidad de añadirle ningún agente
químico que, al tiempo que facilita su conservación, afecte a la estructura cristalina
del agua.
Y es que el agua es nuestro alimento más importante pero, simultáneamente,
uno de los más perecederos. Ello es así porque el contacto con los distintos estratos
terrestres conlleva que todas las aguas subterráneas, al aflorar a la superficie,
contengan microorganismos, unos patógenos y otros no. Aunque la cuestión está
en que mientras las aguas permanecen bajo tierra los microorganismos que contienen
están generalmente inertes y no se multiplican a causa de las bajas temperaturas
a las que se encuentran en el subsuelo pero una vez se extraen y alcanzan la temperatura
ambiente aumenta -en mayor o menor grado- la actividad microbiana. Pues bien,
como valor de referencia se ha consensuado que para considerar potable un agua
ésta no debe contener más de 100 unidades formadoras de colonias (UFC) por mililitro.
Y en ese sentido el agua de la fuente Stephanie es excepcional.
"El agua
de la fuente que se utiliza en la preparación del agua Grander -explica el
doctor Horst Felsch, un doctor en Química que desde hace más de diez años
investiga como científico independiente los fenómenos de la tecnología Grander-
contiene sólo entre 1 y 2 gérmenes por mililitro por lo que desde el punto de
vista bioquímico se trata de un agua muy pura. Mi experimento sirvió para comprobar
que, con el Método Grander, además se consigue que sea eterna".
El experimento
al que se refiere Felsch se llevó a cabo en el Instituto de Ingeniería Hidráulica
Urbana de la Universidad para el Cultivo del Suelo de Viena (Austria).
Lo que hizo fue tomar una muestra de agua y comprobar que presentaba 25 UFC/ml.
Al cabo de tres días, a temperatura ambiente, volvió a medir el número de gérmenes
de la muestra y constató que en sólo 72 horas había subido a 160 UFC/ml, con lo
que ya no se la podía considerar potable. Transcurridos cinco días la cifra llegaba
ya a 200 con lo que en menos de una semana ¡se había octuplicado! la cantidad.
Luego el número se estabilizó ya pues a los 30 días la cifra medida fue de 210
unidades formadoras de colonias por mililitro.
Pues bien, Felsch tomó parte
de la misma muestra de agua, la sometió a la tecnología Grander y constató que
cinco días después de vitalizarla el número de pin points -término que
describe pequeñas colonias de gérmenes que, según Grander, se forman al vitalizar
el agua y que indican que la vitalización se está llevando a cabo con éxito- había
aumentado hasta 650. Curiosamente, también a partir de ese momento la cantidad
empezó a disminuir hasta que a los 30 días ya no fue posible registrar la presencia
de ningún pin point.
¿Y qué significan estas medidas y valores? Pues
según Felsch hay que recordar que los microorganismos son ante todo seres vivos
y que, como tales, necesitan alimentos para mantener sus funciones. Y en este
caso, para medir las "reservas de alimentos" de que disponen los microorganismos
presentes en el agua basta con conocer su contenido en carbono. ¿Cómo? "El
método -explica el propio doctor Felsch- se denomina determinación del
carbono orgánico asimilable (de forma abreviada se dice AOC). En este caso, asimilable
significa 'disponible para los microorganismos'. Según la literatura científica
sólo existe multiplicación de gérmenes en el agua si su contenido en AOC es superior
a 10 g/l, (" "es el símbolo de micro y corresponde a la "millonésima parte"
de algo; luego un microgramo es la millonésima parte de un gramo). Por encima
de estos valores se considera que el agua sufrirá inevitablemente lo que llamamos
'repululación'. Por tanto, sólo serían microbiológicamente estables las aguas
con un contenido inferior a 10 gAOC/l, cosa harto difícil porque sólo el proceso
de llenado de las botellas hace que aumente el nivel de contaminación del agua
y se produzca una repululación de los gérmenes. Sin embargo, los resultados que
en este sentido se obtienen con el método de Johann Grander son, simplemente,
sorprendentes".
Felch se refiere a que durante el transcurso del experimento
analizó el contenido en AOC de dos muestras del agua procedente de la fuente Stephanie,
por un lado, y de tres muestras distintas del agua ya vitalizada por el método
Grander. Y los resultados no dejaron lugar a dudas. El valor medio de AOC de la
fuente Stephanie fue de 113,4 g/l mientras que el valor medio de las tres aguas
Grander -medido un mes después de su obtención- era de tan sólo 39,8 g/l. "Es
decir -explica Felsch- el agua Grander muestra un valor de AOC un 65% menor que
el agua fresca y pura de la fuente Stephanie. Realmente eso nos sorprendió porque,
con sinceridad, lo que esperábamos era que el agua Grander embotellada durante
un mes presentara valores superiores a los del agua de la fuente recién cogida.
No en vano son inevitables pequeñas contaminaciones por el proceso de embotellado
y esas contaminaciones son una fuente de AOC. Por eso en el informe que se elaboró
tras el experimento se puede leer textualmente: 'De forma totalmente contradictoria
a todos los análisis efectuados por nosotros hasta ahora e incluso a todos los
datos de la literatura las dos muestras del agua de la fuente presentaron mayores
valores de AOC que las muestras del agua Grander. Debido a los valores de UFC
determinados era de esperar que sucediera el caso totalmente contrario'. Esto
significa que mediante la vitalización se degradan las fuentes de nutrientes orgánicos
-carbono, principalmente- por lo que los microorganismos no tienen de qué alimentarse
y desaparecen".
Ahora bien, quedaba una cuestión en el aire: ¿qué cataboliza
ese carbono? Los científicos, con Felsch a la cabeza, no tienen dudas: "Los pin
points formados por la vitalización". Es decir, que el agua vitalizada por Grander
se convierte en una especie de "entidad viva" que dispone de su propio "sistema
inmune" para combatir la "infección" que representa la presencia en el agua de
compuestos que contienen carbono. "Ese sistema inmune -continúa Felsch-, caracterizado por la formación de pin points, reacciona inmediatamente ante
la presencia de gérmenes y de carbono y elimina la contaminación. Es decir, purifican
el agua o, lo que es lo mismo, otorgan a ésta la capacidad de autodepurarse y
después desaparecen. Pero, además, por la reducción del contenido en AOC se impide
la multiplicación de los microorganismos lo que da lugar a una estabilidad más
duradera del agua. Tan duradera que investigaciones posteriores concluyeron que
unas ocho semanas después del embotellado del agua Grander el valor AOC estaba
en los 12 g/l y sin repululaciones. A día de hoy el tiempo de estabilidad demostrable
del agua Grander embotellada es de cuatro años. No conozco ninguna otra que presente
una estabilidad tal sin aditivos".
De ahí -comprenderá ahora mejor el
lector- que se diga que este agua puede convertirse en el futuro en un elemento
imprescindible para la supervivencia de las personas que viven en lugares donde
este elemento empieza a escasear. "Además -concluye Felsch- hay que
tener en cuenta que con este método se pueden vitalizar y estabilizar microbiológicamente
las aguas que estos países almacenan en tanques o cisternas para los tiempos de
escasez. Si se vitalizaran esas reservas se las podría mantener más tiempo estables
sin necesidad de renovarlas cada poco o de estabilizarlas mediante productos químicos
que acaban con su pureza. Por otro lado, ¿conoce usted algún otro método -natural
y económico además de efectivo e inagotable- que permita recuperar el agua de
lluvia para su consumo humano? Yo no".
Numerosos estudios.
Como ocurre con muchos otros visionarios, Johann Grander realizó
sus investigaciones durante décadas sin el apoyo que normalmente reciben los "científicos
oficiales". Únicamente su voluntad y el convencimiento de estar en lo cierto le
condujeron a unos resultados por los que hoy le premia la comunidad científica
que antes le rechazaba. Y es que actualmente todas las propiedades que Grander
afirma que poseen sus aguas vitalizadas han sido acreditadas científicamente.
Primero fue la Academia Rusa de las Ciencias Naturales quien así lo reconoció.
Después, el propio Ministerio para la Formación, la Ciencia y la Cultura de Austria
-durante el acto de entrega a Grander de la Cruz Austriaca de Honor de la Ciencia
y la Cultura- reconocería que "se ha comprobado científicamente que su
método es efectivo y así puede rebatir a los críticos que no le han tratado bien
en el pasado". Más tarde vendrían los reconocimientos por parte del Instituto
Sintef de Noruega, la Academia China de Agronomía, la Asociación para la Defensa
del Consumidor de Austria, el Centro de Investigación y Formación Aplicadas al
Cultivo Intensivo de Tecnología Avanzada de España (CIFACITA), etc.
En
suma, tras numerosos estudios científicos llevados a cabo en diferentes países
se ha llegado a la conclusión de que los resultados más importantes que se obtienen
con la tecnología Grander se pueden resumir en que:
1) Disminuye la radiactividad del agua potable. Esto es de vital importancia
especialmente para aquellas zonas del mundo en las que las condiciones medioambientales
son tales que existe una radioactividad elevada en el agua, el suelo y, por tanto,
en los alimentos. La tecnología Grander abre pues nuevas expectativas que actualmente
se están investigando.
2) Mejora la situación microbiológica del agua. Como se ha explicado, la capacidad
del agua vitalizada para autolimpiarse es notoriamente elevada y la proliferación
de bacterias disminuye mucho más rápidamente en el agua vitalizada que en la que
no lo está. Esto lo confirman numerosos análisis microbiológicos realizados con
diferentes microorganismos (salmonella, bacterias coli, legionella, etc.). Y,
3) Disminuye la mutagenidad
(modificación de la información genética) en el agua potable hasta en un 70% del
valor inicial. La mutagenidad de las aguas potables cloradas y de los subproductos
que se forman es un problema para el cual aún no existe solución ya que es muy
difícil desintegrar los compuestos orgánicos en los que interviene el cloro.
Un agua especial
Hay que agregar que además
de restablecer la fuerza original del agua, potenciar su capacidad de autorregeneración
y autodepuración, disminuir la radiactividad y aumentar su resistencia frente
a influencias externas negativas el "agua portadora de información Grander" -así
se la denomina en los círculos científicos- presenta otras valiosas facultades.
Por ejemplo, presenta una viscosidad menor que le confiere un mayor poder solvente
(esto, por ejemplo, permite ahorrar en detergentes y productos de limpieza). Asimismo,
quienes la han probado afirman que es un agua más suave y más clara, tiene un
sabor más fino y agradable -lo que se debe a que disminuye el sabor y el olor
del cloro- y aumenta el deseo de beber agua ayudando a mejorar la sensación de
bienestar. Y encima deja la piel y el cabello mucho más suaves.
Por otro
lado, se ha comprobado que conserva más tiempo frescos y con sabor alimentos como
frutas y verduras; que elimina poco a poco la cal acumulada en tuberías y aparatos
de uso doméstico y que permite una mejor transmisión de energía, lo que, por ejemplo,
supone un menor gasto en combustibles para calderas.
En lo que se refiere
estrictamente a la salud se han recogido testimonios acerca de que el uso habitual
de esta agua vitalizada potencia los efectos de los medicamentos homeopáticos,
mitiga el dolor, favorece la rápida curación de infecciones y enfermedades de
la piel, acorta el tiempo de convalecencia en caso de lesiones musculares, estimula
la capacidad de autosanación del cuerpo y, en general, energetiza el organismo
y ayuda a conservar la salud. Asimismo, se considera que el agua Grander cumple
-aunque mejoradas y potenciadas- las mismas funciones que realizan otras aguas
terapéuticas. Es decir, actúa como regulador de todos los sistemas del cuerpo
(circulatorio, nervioso, locomotor, digestivo, respiratorio, excretor, reproductor
y endocrino), además de actuar como drenante general del organismo, favorecer
la actividad pancreática, aumentar los movimientos peristálticos del intestino
o regular la presión arterial, entre otras propiedades.
Aplicaciones de los aparatos Grander
En las imágenes que ilustran este texto puede
comprobarse, por otra parte, la sencillez de los aparatos Grander. Se trata de
dispositivos que trabajan sin electricidad ni ninguna otra forma de energía, sin
productos químicos y sin filtros. Funcionan con energía natural y al no estar
integrados por ninguna pieza removible o mecánica no requieren mantenimiento ni
gastos adicionales de ningún tipo.
Algunos de los aparatos están diseñados
para conectarse a las tuberías por las que entra agua pero otros -los pensados
para estanques, piscinas, depósitos, etc.- se utilizan simplemente sumergiéndolos
en el agua que se pretenda vitalizar. Lo común a ambos modelos es que el agua
"muerta" se pone en contacto con un pequeño -o grande, según el dispositivo- depósito
de agua Grander contenida en cada aparato. Como hemos explicado, por simple proximidad, el agua desvitalizada copia la estructura física del agua vitalizada
y adquiere las propiedades de ésta.
En la actualidad son ya cientos de miles
los hogares que en todo el mundo disponen de un dispositivo de estas características
conectado a la llave de paso de entrada de agua a la casa pero también son cada
vez más los hospitales, hoteles, balnearios, industrias, granjas o explotaciones
agrícolas que se están beneficiando de las ventajas que ofrece esta tecnología.
Igualmente se puede emplear para la vitalización y estabilización microbiológica
del agua de pozos, fuentes, piscinas, estanques, depósitos, etc., y para, utilizándola
para vitalizar estiércoles, aumentar las posibilidades de recoger cosechas más
generosas. A este respecto, en España disponemos del informe del CIFACITA donde
se compara el desarrollo de distintos cultivos cuando son regados con agua vitalizada
y cuando reciben agua normal. La diferencia entre uno y otro caso es de hasta
un 27% de mejora de la productividad cuando se emplea agua vitalizada.
Asimismo,
se comercializan muchos otros productos de los que "el agua portadora de información
Grander" es el principal componente. Además de agua Grander embotellada se pueden
encontrar geles de ducha, champús, lociones para el cuerpo, cremas de protección
solar, varillas llenas de agua Grander para remover cualquier bebida y vitalizarla
de forma inmediata, vitalizadores de aire, mangueras de agua vitalizada para colocar
en la cama, etc.
|